A partir de una serie de datos reflejados en 3 estudios diferenciados sobre los libros de texto, podemos darnos cuenta de la doble cara de los libros de texto.
Por un lado, son el material curricular más utilizado en educación primaria y secundaria, con un uso de un 98% en primaria y un 87% en secundaria. Evidentemente, son cifras muy elevadas, aunque también tenemos que tener en cuenta que son tomadas de asignaturas de importancia y gran peso como son Ciencias Sociales, Lengua y Matemáticas. Al ser el material más utilizado en general, es normal que su producción sea alta, rondando aproximadamente en 11.000 ISBN´s en España. El año pasado ya aumentó dicha cantidad lo que puede dar a pensar que realmente es un material beneficioso. Pero, beneficioso, ¿para quién?
La producción de libros de texto está por encima de otros subsectores como son libros de ciencia y tecnología, de tiempo libre, etc. Y muy cerca de la creación literaria, es decir, ocupan en el ranking un tercer puesto debido a la gran cantidad de libros de textos que se producen al año.
A su vez, vemos que esta producción de libros de texto puede llegar a obtener beneficios de millones de euros al año. Exactamente, de más de 700 millones de euros en los últimos años, en los que ha aumentado notablemente la facturación de libros de educación infantil y primaria. Sin embargo, también se ha producido una disminución importante en los libros de texto de ESO, BACH, FP y en los libros científico técnico universitario.
Estos datos son los que nos pueden hacer pensar que la producción de libros de texto puede llegar si no lo es ya, a ser un negocio que da muchos millones de euros a las productoras y empresas de libros de texto. Esto, puede ser debido a la sociedad actual en la que vivimos, capitalista, que busca beneficios materiales antes que los que verdaderamente deberían importar como puede ser el participar en el desarrollo íntegro de los alumnos en su educación y en el proceso cultural de las personas que se están formando.
Desde mi punto de vista, los libros de texto no es que sean un material negativo en la educación, pero lo que no está claro es que realmente el papel que desempeñen sea el producto de un negocio que está dentro de una sociedad regida por el beneficio material.
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