La profesionalización del docente en sentido práctico considera al profesor la figura clave en la renovación de la enseñanza. Esta idea, está relacionada con la vocación del docente, en el sentido de ser una persona totalmente preparada para desarrollar sus clases, con estudios e investigaciones propias. El profesor es el experto, es el que sabe sobre el proceso de enseñanza-aprendizaje y a su vez le entusiasma este trabajo. Por ello, los materiales curriculares que utiliza no le condicionan, le sirven como apoyo en las tareas que realice. Por el contrario, si hablamos de la proletarización del docente, nos referimos a simples robots, con menor preparación y formación que se rigen por determinados materiales y de ahí imparten sus clases.
El otro bando se acoge a la idea de que si el material curricular impreso como puede ser un libro es bueno, por qué cambiarlo. El profesor no tiene por qué ser una persona des cualificada por utilizar un libro. Simplemente se ceñirá a él, sin complicaciones. De esta manera, además, podría ser sustituido sin ningún problema y los alumnos no notarían el cambio.
En cuanto a la idea de aumentar el tiempo de preparación de las clases del docente experto, argumentan qué puede ser un problema ya que lo podrían utilizar como tiempo libre y no emplearlo en el verdadero trabajo.
También defienden la idea de que a través de un puesto docente intensificado, el empresario (enseñanza privada) o el Estado (enseñanza pública) obtienen del profesorado unos rendimientos adicionales, reduciendo los costes e incrementando la productividad. Este sería el caso que puso un compañero de nuestro grupo que decía que una docente especializada en Educación física estaba impartiendo clases de francés en un colegio privado. Esto no está bien evidentemente porque ella es especialista en otro ámbito educativo y no realizará un proceso de enseñanza totalmente correcto si únicamente se rige por un libro.
La cantidad de trabajo de los profesores no incluye la posibilidad de tomar decisiones significativas sobre la educación que están ofreciendo. Por ello, se ciñen a materiales didácticos preestablecidos. No disponen de tiempo para elaborar sus propios materiales. Son los materiales curriculares “cerrados” los que toman las decisiones en las tareas ahorrándoles tiempo para emplearlo en otras tareas laborales exigidas.
La proletarización del docente se refiere a esta idea anterior: los materiales son los que contribuyen a conformar una manera de desempeño laboral del docente, lo que provoca la des cualificación del profesor. La enseñanza deja de ser la tarea del trabajo docente para convertirse en una tarea más dentro de un trabajo docente burocratizado. Se simplifica y tecnifica a través de materiales impresos, operaciones más sencillas y monótonas, de más fácil aprendizaje, etc.
A su vez, se ahorran dinero y se incrementa la cantidad y el ritmo de trabajo de los docentes puesto que pueden dedicarse a atender más estudiantes o a ocuparse de distintas materias y en distintos niveles.

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