miércoles, 31 de diciembre de 2008

CAPITULO VIII: EL PROFESORADO INNOVADOR

VOCACIÓN, PASIÓN Y COMPROMISO.

Se trata de articular la profesionalidad con un compromiso ético y social; de intentar conocer mejor al alumnado y los procesos de enseñanza-aprendizaje. Por eso, el profesorado ha de tener un pie en la escuela y otro en la sociedad.

La vocación es un compromiso con la pasión por las diversas dimensiones del conocimiento y por la curiosidad permanente hacia cuanto acontece en el aula, el centro y la comunidad.
Las funciones del profesorado innovador, se recogen en el siguiente cuadro.









El alumnado aprende más del comportamiento docente que de su conocimiento. Nadie olvida a un buen maestro o profesora, y no lo olvida por lo que enseñaba sino por cómo era. De ahí la importancia de la relación pedagógica afectiva, de la implicación emotiva en el acto de enseñar.


FORMACIÓN PERMANENTE.


La formación continua se realiza en dos planos complementarios: de manera individual, con la continua adquisición de conocimientos; y colectivamente, intercambiando ideas y experiencias. En ambos casos, la clave está en la intensidad de la reflexión, sobre la teoría y sobre la práctica.


1. Formación personal y lectura crítica. La formación personal (cultural y profesional) precisa de tiempos intensos de autoformación. Hay textos básicos pedagógicos que todo docente debería leer y discutir en el transcurso de su formación inicial y en el ejercicio. La lectura colectiva es una constante fuente de ideas y sugerencias para abordar cualquier cuestión relacionada con el proyecto educativo de centro o con el proceso de enseñanza y aprendizaje.


2. Formación colaborativa o cooperativa. La cultura colaborativa empieza en el centro fortaleciendo el proyecto educativo y las innovaciones generales mediante la participación democrática y prosigue fuera del centro con encuentros para intercambiar experiencias y discusiones, e ir avanzando en el modelo de escuela deseada.


3. Reflexión. La experiencia no es suficiente. Hay que someterla a la autocrítica, al análisis, a la interrogación y a la reflexión que proporciona una comprensión más profunda de nuestra práctica pedagógica. Porque la reflexión es también experiencia.



DECÁLOGO UTÓPICO PARA PROFESORADO INNOVADOR Y ADMINISTRACIONES RENOVADAS.


Hablamos ahora de los requisitos y condiciones idóneas para que el profesorado pueda desarrollar de forma efectiva, real y permanente la innovación educativa.


1. Reconocimiento social y autoestima profesional. La sociedad debe reconocer el valor de la educación y la necesidad de dignificar la profesión docente. Este reconocimiento afecta a la Administración a quien le falta una mayor sensibilidad para hacer efectivas promesas y medidas necesarias para mejorar. Al profesorado le falta a su vez, autoestima y orgullo y le sobran complejos de inferioridad que no conducen a nada.


2. Formación inicial del profesorado. Prolongación de los estudios de Magisterio y conversión de la diplomatura en licenciatura, para potenciar la formación cultural básica y de carácter profesional a partir de la reflexión sobre la práctica.


3. Cuerpo único de enseñantes. Se precisa la misma ciencia, conocimiento y dedicación para la educación infantil que para la enseñanza superior.


4. Formación permanente.


5. Autonomía para decidir algunas cosas importantes. Para que el profesorado pueda escuchar muchas opiniones y críticas sobre su labor, pero sin necesidad de que nadie le diga lo que debe hacer o dejar de hacer.


6. El profesor o la profesora no están solos en el aula. Obtendrán la ayuda de estudiantes de prácticas, profesores interinos, psicólogos, asistentes sociales y hasta de la Inspección.


7. El tiempo. Hay que ganar tiempo para la reflexión y el aprendizaje permanente; para la preparación y planificación; para la coordinación, la gestión…


8. Períodos sabáticos para dedicarse al estudio, la lectura, la escritura, la reflexión sobre su práctica docente; y reducciones de jornadas, a partir de los 50-55 años que darían acceso a docentes jóvenes y permitirían a los más experimentados dedicarse a otras tareas complementarias y de apoyo al centro.


9. Estímulos, promoción y control. Incentivos para la innovación y la calidad educativas. El reconocimiento debe traducirse en recompensas y estímulos que faciliten una promoción profesional.


10. Participación del profesorado. Su voz debe ser escuchada en foros de opinión, discusión y decisión pública; y en las instancias superiores de gestión y gobierno.

No hay comentarios: